Cúrcuma: cocina y salud van de la mano

Cúrcuma: cocina y salud van de la mano

La cúrcuma  (Curcuma longa L.) es una planta de la familia del jengibre (Zingiberaceae) originaria de la India que es conocida por su aplicación en la cocina. En la India, esta especia es más conocida como «haridra» o «haldi» y fue introducida en la Europa medieval como «azafrán indio» y se usó, ampliamente, como alternativa del azafrán común que ya entonces era un condimento al alcance de muy pocos por su elevado precio. Ésta especia se obtiene a partir de los rizomas de Curcuma longa L. que se refiere a las partes subterráneas de la planta con estructura de raíz.  Resultado de imagen de turmeric plant

Principales usos

La resina de la cúrcuma se utiliza, en la industria alimentaria, como saborizante y colorante anarajado siendo responsable de éste la curcumina, compuesto fenólico que  sirve para aromatizar y dar color a mantequillas, quesos, cereales, carnes, entre otros. El código alimentario asignado en la Unión Europea corresponde al E-100ii.

La cúrcuma es una de las especias más consumidas mundialmente y suele ser comercializada en forma de polvo. Se caracteriza por su distintivo sabor a tierra, ligeramente amargo, ligeramente picante y de olor semejante a la mezcla entre la naranja y el jengibre. Dichas características la convierten en una especia muy utilizada en la cocina oriental como condimento y de hecho es uno de los principales ingredientes del «curry». Se utiliza principalmente para realzar el sabor de las comidas y le da un toque único que hace que nos transportemos directamente al sureste asiático. Más allá del placer sensorial, hoy en día esta conocida especia se hace necesaria en nuestra alimentación cotidiana por sus propiedades medicinales.

Beneficios para la salud

Los principales componentes activos de la cúrcuma son los curcuminodoies. Entre ellos destaca la curcumina (también conocida como «amarillo natural», compuesto fenólico (flavonoide) y los aceites volátiles como la tumerona, atlantona y zingiberona. Éstos compuestos han demostrado tener efectos antioxidantes, antineoplásicos, antivirales y inmunosupresores tanto in vitro como en animales. Es por eso que puede ser beneficioso para la prevención y/o tratamiento de enfermedades degenerativas relacionadas con el estrés oxidativo propio de la edad. Se ha visto que la curcumina podría estar implicada en la regulación de diversos grupos moleculares como citocinas, kinasas, enzimas, factores de transcripción, factores de crecimiento, receptores y células que promueven la aptotosis, en enfermedades como el cáncer.

Las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes se deben a que la curcumina actua regulando negativamente en las moléculas pro-inflamatorias como es el caso de algunos tipos de interleucinas y citocinas, causando así lo que se conoce como»down-regulation» de algunas kinasas y señales de transcripción. El efecto antioxidante se deriva del efecto que tiene en la actividad en contra de los radicales libres inducidos por la oxidación de los ácidos grasos instaurados. Estos compuestos se forman en el organismo, constantemente, y son especies altamente reactivas por lo que son capaces de alterar la composición o la estructura de elementos celulares que son importantes en nuestro cuerpo.

En estudios recientes se está investigando si la cúrcuma podría tener otros efectos sobre el organismo como por ejemplo, en enfermedades de la piel y gastrointestinales.

Bibliografia

 

  1. Kocaadam, B., & Şanlier, N. (2015). Curcumin, an active component of turmeric (Curcuma longa), and its effects on health. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 8398(November), 00–00.
  2. Kumar and Sakhya. (2013). ETHNOPHARMACOLOGICAL PROPERTIES OF CURCUMA LONGA: A REVIEW, 4(1), 103–112.
  3. Miquel, J., Bernd, A., Sempere, J. M., Díaz-Alperi, J., & Ramírez, A. (2002). The curcuma antioxidants: Pharmacological effects and prospects for future clinical use. A review. Archives of Gerontology and Geriatrics, 34(1), 37–46.

 

 


 

 

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